Después de la noche en Schluchsee, empecé el día caminando con Luka por el barranco de Wutach. Recorrimos unos diez kilómetros, esta vez sin registrar la ruta. Otra mañana de senderos junto al agua antes de volver a la carretera.
16 DE JUNIO · SELVA NEGRA
Entre el barranco de Wutach y los pueblos de la Selva Negra.
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La siguiente parada fue Triberg. Allí curioseé entre las tiendas de relojes de cuco. No compré ninguno, pero me entretuve mirándolos. Después, en Hornberg, me detuve ante un reloj gigante y pude verlo funcionar al llegar la media hora. Los relojes estaban poniendo su propia nota al recorrido por la Selva Negra.

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Más tarde llegué a Schiltach y salí a pasear con Luka. Fue el pueblo que mejor recuerdo me dejó de aquella jornada. Me gustó precisamente por ser pequeño y por la tranquilidad que encontré, sin apenas turismo durante mi visita.
Las casas tenían esa arquitectura tan típica de la zona, con las vigas de madera a la vista y los colores dando a cada fachada su propio carácter. El conjunto era muy pintoresco. Disfruté paseando con Luka y fijándome en una casa y después en la siguiente; el atractivo estaba en el pueblo entero.

Todavía me acerqué a Gengenbach, aunque la visita fue breve. Después de Schiltach no me sorprendió tanto. A veces pasa eso al enlazar varios lugares en un mismo día: llegas al siguiente con el anterior todavía muy presente.
Terminé la jornada en un área gratuita de Oppenau. Tras tantos kilómetros a pie y por carretera, tocaba descansar.