La primera parada del día fue Weesen. Desde allí salí con Luka a caminar hasta las cascadas de Seerenbach, una ruta que nos llevó unas dos horas y media entre la ida y la vuelta.
10 DE JUNIO · SUIZA
De las cascadas de Seerenbach a Stein am Rhein.
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La lluvia volvió a acompañarnos, y en el regreso cayó con fuerza. Después de tantos días mirando al cielo, tocó otra vez volver a la autocaravana mojados y poner la calefacción para secar la ropa antes de continuar.
Por la tarde puse rumbo a Stein am Rhein. Y allí llegó una de las sorpresas del viaje: fue el pueblo que más me gustó de Suiza.
No fue por un edificio o un rincón concreto, sino por el conjunto. Las fachadas, las calles y la tranquilidad de un pueblo pequeño en el que apenas encontré turismo. Me gustó ver a la gente que vivía allí paseando tranquilamente, haciendo su vida. Había algo en esa sencillez que me hizo disfrutar mucho del paseo, sin necesitar nada más que caminar y mirar alrededor.
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Después de las jornadas de lluvia y las montañas escondidas, aquella parada dejó un recuerdo muy distinto.

Aún quedaba camino. Al final de la tarde continué hacia Neuhausen am Rheinfall y, al llegar, salí con Luka a dar un primer paseo junto a las cataratas del Rin. El día había empezado caminando hacia unas cascadas y terminaba junto a otras.