Después de pasar la noche en Thun, continué hacia Oberhofen. La primera parada fue junto a su castillo, al borde del lago. Lo vi desde fuera y aproveché para hacer algunas fotografías antes de seguir el recorrido.
5 DE JUNIO · SUIZA
Entre lagos y cascadas.

Después me acerqué a Interlaken, aunque la visita fue breve. No terminó de cumplir mis expectativas. Es uno de esos lugares cuyo nombre llevas en la cabeza antes de llegar, pero que, una vez allí, no acaba de dejarte la impresión que esperabas.
Iseltwald, en cambio, me gustó más. Allí paseé con Luka y aproveché para comer antes de continuar. De aquel recorrido por los lagos me iba quedando con esas diferencias: lugares que esperaba con más ganas y otros que, sin tanto protagonismo previo, acababan gustándome más.

En Iseltwald también me encontré con una pasarela de madera sobre el lago a la que había que pagar dos francos para acceder. Y, por supuesto, no los pagué. La foto la hice desde fuera, que para disfrutar de aquellas vistas no necesitaba pasar por caja.

Más tarde llegó Giessbach. Primero subí con Luka y después regresé solo para continuar hasta el hotel y atravesar el paso que pasa por detrás de la cascada. Poder acercarme así al agua hizo de aquella parada una experiencia distinta a los paseos anteriores.


Para terminar el día, busqué dónde pasar la noche por la zona de Brienz. La opción del camping no salió adelante y acabé en el aparcamiento de la entrada este de Ballenberg. Al día siguiente seguiría hacia la garganta del Aar.