Vaya Vida Bonita

6 DE JUNIO · SUIZA

De la garganta del Aar a los lagos de Lungern y Sarnen.

El día empezó con una parada para fotografiar la cascada de Oltschibach, antes de continuar hacia la garganta del Aar. Después de los lagos y las cascadas del día anterior, tocaba conocer otro paisaje marcado por el agua, esta vez recorriendo el interior de una garganta.

Una vaca frente a la cascada de Oltschibach.
Una vaca frente a la cascada de Oltschibach.

Dediqué alrededor de una hora y media a recorrer la garganta del Aar. Esta vez fui sin Luka por precaución; preferí hacer la visita solo.

El recorrido me llevó por pasarelas pegadas a la roca, con el río justo debajo y unas paredes que dejaban apenas una franja de cielo a la vista. Después de contemplar cascadas desde lejos y pasear junto a los lagos, aquí caminaba dentro del propio paisaje, siguiendo el espacio que quedaba entre el agua y la piedra.

Las pasarelas de la garganta del Aar, sobre el río.
Las pasarelas de la garganta del Aar, sobre el río.

Había tramos estrechos y pasos excavados en la roca que iban cambiando la perspectiva del recorrido. En las fotografías se aprecia ese contraste entre las zonas en sombra y la luz que entraba desde arriba, iluminando algunos rincones y dejando otros casi a oscuras.

Un paso excavado en la roca de la garganta del Aar.
Un paso excavado en la roca de la garganta del Aar.

Fue una manera diferente de seguir conociendo Suiza: pasar de las vistas abiertas de los lagos a aquel camino encajonado entre paredes de roca. Después volvería a la carretera rumbo a Lungern, donde el paisaje se abriría de nuevo.

En Lungern me acerqué a la iglesia para contemplar las vistas y dedicar un rato a hacer fotografías y grabar. No llegué a recorrer el pueblo, así que mi recuerdo de aquella parada es, sobre todo, el paisaje que pude ver desde arriba.

El lago de Lungern desde la autocaravana.
El lago de Lungern desde la autocaravana.
Lungern y su lago, a vista de dron
Lungern y su lago, a vista de dron

El camino hasta Sarnen también tuvo sus paradas. Fui deteniéndome junto a los lagos para hacer fotos, de modo que el trayecto acabó formando parte de la visita. No todo estaba en los destinos: también había motivos para parar entre uno y otro.

Al llegar a Sarnen me encontré con una competición juvenil de remo. Fue un encuentro inesperado antes de acercarme con Luka a pasear por el centro y conocer un poco la localidad.

Un rincón de Sarnen durante el paseo de aquella tarde
Un rincón de Sarnen durante el paseo de aquella tarde

Aquella noche me quedé en un aparcamiento junto a las instalaciones deportivas. Al día siguiente tocaría Lucerna, aunque la jornada acabaría llevándome de nuevo a la montaña.

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