Aquella mañana salí con Luka a caminar por Feldberg. Después de tantos días en los que las nubes habían escondido las montañas, poder distinguir los Alpes a lo lejos fue una alegría. Esta vez el paisaje sí se dejaba ver.
15 DE JUNIO · SELVA NEGRA
Feldberg y Todtnau, entre caminos y un poco de vértigo.

La ruta nos llevó por Seebuck y Feldberg, entre espacios abiertos, bosque y el lago Feldsee. Fueron algo más de doce kilómetros y casi cuatro horas de recorrido, con una temperatura agradable, de unos veinte a veinticinco grados. Una mañana de volver a disfrutar de la montaña con Luka, cambiando las calles de los últimos días por senderos.
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Después continué hacia Todtnau, donde nos acercamos a la cascada. El agua volvía a aparecer en el viaje, esta vez entre el verde del bosque. Pero allí me esperaba también una experiencia distinta: cruzar el puente colgante.

Esa parte la hice sin Luka. Al principio sentí miedo. Una cosa era ver el puente y otra encontrarme ante él, con la idea de cruzarlo. Finalmente me animé, y me alegré mucho de haberlo hecho. El recuerdo no fue solo el del puente, sino también el de haber superado aquel primer temor y haber disfrutado de la experiencia.
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Más tarde puse rumbo a Schluchsee. El atardecer junto al lago fue el cierre de aquella jornada.

Me quedé a dormir en un aparcamiento sin servicios. Al día siguiente seguiríamos descubriendo la Selva Negra, con más caminos junto al agua y pueblos en los que detenernos.