Vaya Vida Bonita

8 DE JUNIO · SUIZA

Bellinzona, una parada que acabó siendo una visita.

Después de una noche tranquila en San Gotardo, emprendí la bajada hacia Airolo por la carretera antigua. Aproveché para hacer algunas grabaciones antes de continuar. La parada improvisada en el puerto había dado paso a una mañana de carretera entre montañas.

Luka bajo un arco durante la visita a Bellinzona.
Luka bajo un arco durante la visita a Bellinzona.

Llegué a Bellinzona con una intención bastante práctica: cambiar las aguas de la autocaravana. Pero aquella parada terminó dando más de sí. Ya que estaba allí, aproveché para recorrer con Luka los exteriores de dos de sus castillos. El más alto quedó pendiente, pero una gestión del viaje se había convertido, sin haberlo previsto, en una visita.

El castillo y las murallas de Bellinzona.
El castillo y las murallas de Bellinzona.

Por la tarde me acerqué al lago, en Magliaso, cerca de Caslano. Después de la carretera y los castillos, llegaron los baños y un rato junto al agua. El día había ido cambiando de escenario desde que dejé las alturas de San Gotardo.

Más tarde continué hasta Lugano y salí a recorrerla con Luka. La ciudad no me dejó una gran impresión, aunque también forma parte de viajar: no todos los lugares te llegan de la misma manera.

El lago durante la visita a Lugano.
El lago durante la visita a Lugano.

Aquella noche me quedé en el área de Lugano. Al día siguiente dejaría Suiza por un momento para conocer Vaduz.

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