Dejé Lugano y puse rumbo a Vaduz. La lluvia me acompañó durante el trayecto y las montañas seguían escondidas entre las nubes. Después de varios días así, empezaba a pesarme recorrer aquellos paisajes sin poder ver bien lo que tenía alrededor.
9 DE JUNIO · LIECHTENSTEIN
Vaduz, entre nubes y lluvia.
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Aparqué junto al estadio y más tarde salí con Luka a pasear por el centro. Esta vez no subí al castillo; la visita se quedó en las calles de la ciudad, antes de regresar a la autocaravana.
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La parada en Vaduz tenía también algo de simbólico: más que por conocer a fondo la ciudad, me hacía ilusión pisar otro país y sumar Liechtenstein al recorrido. Aun así, el tiempo condicionó bastante la experiencia y las montañas continuaron ocultas entre las nubes.
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Al día siguiente continuaría hacia las cascadas de Seerenbach.