Vaya Vida Bonita

20 DE JUNIO · GRUYÈRES Y VERSOIX

Gruyères y una tarde junto al lago Lemán.

Después del día de descanso en Neuchâtel, volví a la carretera para acercarme a Gruyères. La visita, contando el camino a pie hasta el pueblo, me llevó unas dos horas.

Paseé por sus calles empedradas, entre casas bajas de piedra, pasando por la plaza y la iglesia. También hubo ocasión de detenerme a contemplar las vistas que se abrían alrededor del pueblo.

Casas y montañas vistas desde Gruyères
Una vista de Gruyères durante el paseo.

Entré en una tienda de quesería y me quedé mirando los quesos que se veían tras una cristalera. No hice la visita a la fábrica porque el horario no me cuadraba, pero sí me detuve a observarlos. No compré ninguno; fue una pequeña parada dentro del paseo.

Filas de quesos observadas tras una cristalera
Los quesos que me detuve a mirar en Gruyères.

Después de comer continué hacia Versoix, donde me instalé en el aparcamiento Bordier. La tarde la pasé junto al lago Lemán con Luka. Tras la visita de la mañana, volvía a tener el agua cerca y tiempo para compartir con ella.

Aquella noche nos quedamos en Versoix. Ginebra esperaba al día siguiente.

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