Por la mañana cambié de sitio y fui al aparcamiento junto al Hotel Le Grand Lac. Allí pudimos pasar unas horas junto al agua, aproximadamente desde las diez hasta las tres de la tarde.
Después de comer en la autocaravana, tocó seguir conduciendo. La siguiente parada fue Valras: dejábamos atrás los lagos y las montañas para volver a encontrarnos con el mar.
Al llegar, dimos un paseo corto por la playa antes de descansar. Aparqué en una calle a las afueras, en un lugar gratuito donde pasamos la noche.
